
El doctor Mario Molina, premio Nobel de Química, aseveró que si se lograra disminuir tan sólo un 10 por ciento la emisión de partículas suspendidas producidas por la combustión de carburos de los coches, se podrían evitar entre 2 mil y 4 mil muertes por padecimientos cardiacos derivados de problemas de contaminación.
De acuerdo con estudios que se han realizado en la UNAM para medir el impacto de ese contaminante sobre la salud, se ha descubierto que tanto el hollín que producen los motores diesel, como las partículas inorgánicas que generan los combustibles con alto contenido de azufre, son perjudiciales para la salud.
Estados Unidos financiará al gobierno federal entre 15 y 20 millones de dólares para medir en superficie el impacto de las partículas suspendidas y otros contaminantes, así como su contenido químico e influencia en el cambio climático de la ciudad de México; sin embargo, aún no se cuenta con una política que relacione estos problemas directamente con la salud de los pobladores de las grandes ciudades.
Es importante crear las medidas correctivas para combatir la contaminación y poner en marcha normas más estrictas para reducir las emisiones de contaminantes de los automóviles, camiones y autobuses nuevos, para lo cual hay que aplicar nueva tecnología, contar con combustibles bajos en azufre, retirar las carcachas y mejorar el transporte público, ya que los automóviles de más de 10 años de antigüedad emiten hasta 70 veces más contaminación que uno nuevo.
Información proporcionada por el Consejo Mexiquense de Ciencia y Tecnología del Estado de México a través de la Lic. Verónica Olguín.
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